El cambio de ciudad para mi vivir hace siete años, me trajo, aunada a todas las alegrías de mi nueva situación afectiva, la de volver a contar entre mis cariños, con el de una ABUELA, nona, mamita o mama señora, según se quiera denominar.
Ya los años me habían quitado a Florinda en Agosto de 1973 y a Justina, en Julio de 1996. Maternal y paternalmente hablando, me quedé sin esos cariños, que tenían la característica de ser muy particulares. Ni en mi niñez siquiera, recuerdo caricias. Palabras si, y bocados especiales de sus manos bondadosas.
La primera tarde en Bello, compartiendo el noviazgo con Vicky y después de pasar el primer "susto" de conocer a mis suegros, me permitió también el primer saludo con doña Tulia Gabriela Ospina Arango.
Habíamos llegado de Puerto Berrío pasado el medio día. Luego de una Pilsen de manos de mi suegro, también de unas chuletas espectaculares a manera de almuerzo y una charla de sobremesa, mi amor me convidó a visitarla y a conocerla en su casa, que cerca del parque del pueblo, recibe cada vez que hay opotunidad -y sin haberla, también- todo el grupo de hijos, primos, nietos, biznietos, cuñados y amigos.
Muy formal, con esa educación de antes y una amabilidad sin límites, nos recibió en esa sala especial, "para visitas especiales", dijo.
Fuimos charlando, ella preguntando y yo narrándole pedacitos de mi vida y de mi tierra, mientras empezó el desfile de "nuevos" parientes que iban llegando en ese festivo patrio de Julio.
El día de mi matrimonio con María Victoria, fue ella la que bendijo mi camino en esa nueva etapa de vida. Una cermonia inolvidable y por la que eternamente le debo gratitud.
Desde siempre, es muy agradable pasar por su alar y compartir al frente de la cocina o de su máquina de coser, sus historias y sus cuitas. Con el infaltable ofrecimiento de un café sin azúcar y mi aceptación gustosa -a quién le dicen café?- empezamos las remembranzas.
Ella cuenta sus pedacitos de vida en esas veredas de Yarumal donde pasó sus primeros años. Cuenta su matrimonio con don Pedro Luís Gómez, los partos de sus hijos desde Hugo hasta Astrid Helena, diez en total. El acompañamiento a su marido en sus aventuras de trabajo en la minería del nordeste antioqueño, cuando la violencia todavía no teñía de sangre los ríos que brillaban en el fondo con aguas y arenas cristalinas.
Cuenta de allá y cuenta de acá. Le gusta narrar su caminar por la vida. Y dice que ahora la vida es más fácil. Pero menos grata.
De acá cuenta su primera venida a vivir a Bello y su regreso a Yarumal por unas condiciones económicas difíciles. Y su vuelta definitiva para enraízar aquí, donde ha visto crecer su descendencia, donde ha ayudado a criar nietos y biznietos, donde siempre hay un bocado para el visitante, donde la bondad de su corazón llena de alegría a quienes vamos por allí.
En esa casa donde se festeja todo lo que pasa por el calendario familiar de las celebraciones.
Ahí donde me permitieron traer un Día de la Madre, a UNA SIGÓLOCA MUY CUERDA, que les habló de la sexualidad femenina desde Eva hasta nuestros días. Para la celebración del Padre y contando con la hermosa colaboración de mi mujercita, presentamos la ANTIOQUEÑISANTANDEREANIDAD, donde un legumbrero paisa enamora entre las ventas a una muchacha santandereana.
Cuando vienen sus hijos que andan en el extranjero, es allí donde se celebra la llegada y luego la despedida. Con músicos o sin músicos. Las novenas de aguinaldos, los cumpleaños, las navidades, los años nuevos, los viejos, bautizos, desfiles, paseos, todo sale desde la casa de Tulia.
Allí, mientras pintaba el mural de LAS FLORES, EL GATO Y EL PERRO que hay en el patio fresco y querendón, disfrutamos del segundo triunfo de la seguridad colombiana. Porque también es Uribista.
Y cuando vamos, cada semana, no hay nada mejor que disfrutar de sus "aguachildren" como llama a unas sopas-caldo que me encantan con la arepa migada y traen muchos recuerdos de mi caldo santandereano.
Y por más que le han insistido todos para que me diga Chucho, como todos lo hacen, sigue llamándome como Don Jesús, dando una muy sencilla pero diciente razón: "....me enseñaron a ser educada..."
Dios le bendiga por muchos años más. Hace poco celebramos su año número ochenta y siete y nadie sabe donde los tiene guardados. Su vitalidad, su elegancia para vestir, su don de gentes y su educación para conversar la hacen toda una SEÑORA ANTIOQUEÑA. Pero sin tantos años. Parece que anduviera en los sesenta.
Y su alegría es más notable cuando vamos y dejo pasar las horas enredadas entre sus palabras de remembranza y nostalgia, que también traen adheridos pedacitos de enseñanza. Algo que es muy de los abuelos, llenos de experiencia y de cicatrices de la vida.
Gracias Mamita, gracias Doña Tulia por dejarme ser un nieto más. Y por tanto cariño que recibo siempre de su corazón.
En el cumpleaños, a mediados de Febrero, aunque no alcancé a "cantarla" en vivo, si le hice una trova que remata con algo que para ella fue el mejor regalo.
Vamos a cantar aquí / a Doña Tulia Gabriela,
con los hijos y los nietos / de todos la gran abuela.
Que sea un Feliz Cumpleaños / que todos le deseemos
y esta es la primera vez / que nosotros no bebemos..!
Y todo fue con mucho gusto. La trova, la nota y la celebración de su cumpleaños sin trago..!
sábado, 3 de marzo de 2012
sábado, 10 de diciembre de 2011
LLEGA DICIEMBRE
Llega Diciembre, con su bullicio y sus esperanzas
marcando el tiempo de las sonrisas....
llega la aurora de nuestros sueños,
los infantiles y los de ahora....
llegan cantando los dulces tiempos,
donde se vuelve mas tierno el sueño
y en las quimeras de nuestra vida,
siempre hay recuerdos que nos sonrien
desde la historia de aquel ayer.
Vuelve la mente a pasados años,
a esa infancia que se nos fue
dejando en la casa vieja,
cada recuerdo de pilatunas
que fueron causa de algún regaño,
de aquella "furia" de la mamá....
y sonreímos, con picardía,
y en nuestro rostro bien se dibuja
un sol ardiente de fiel vergüenza,
que nos condena ante el altar.
Fuimos infantes de gratos sueños,
cantamos, nos revolcamos
en esa calle de las miradas
hacia el futuro del frenesí....
pero esos días fueron pasando,
volvimos grande nuestra pasión
y la entregamos a otras almas,
fuimos al cielo y regresamos
y a estas horas, de mustio encanto
llega Diciembre, llega cantando
y nos volvemos a la niñez.
marcando el tiempo de las sonrisas....
llega la aurora de nuestros sueños,
los infantiles y los de ahora....
llegan cantando los dulces tiempos,
donde se vuelve mas tierno el sueño
y en las quimeras de nuestra vida,
siempre hay recuerdos que nos sonrien
desde la historia de aquel ayer.
Vuelve la mente a pasados años,
a esa infancia que se nos fue
dejando en la casa vieja,
cada recuerdo de pilatunas
que fueron causa de algún regaño,
de aquella "furia" de la mamá....
y sonreímos, con picardía,
y en nuestro rostro bien se dibuja
un sol ardiente de fiel vergüenza,
que nos condena ante el altar.
Fuimos infantes de gratos sueños,
cantamos, nos revolcamos
en esa calle de las miradas
hacia el futuro del frenesí....
pero esos días fueron pasando,
volvimos grande nuestra pasión
y la entregamos a otras almas,
fuimos al cielo y regresamos
y a estas horas, de mustio encanto
llega Diciembre, llega cantando
y nos volvemos a la niñez.
RETAZOS DE MI VIDA INFANTIL
La zona de atención al público de la Cooperativa de Consumo de la Hacienda Berlín, en Rionegro, me dió la oportunidad de hacer, tal vez mis primeros solitos en lo que sería mi profesión. Después de gastar muchas cajas de tiza pintando carreteras y camiones en el piso de la escuela, actividad que me alcahueteaban comprando tiza extra para los alumnos, mientras yo gastaba la que entregaba la Secretaría de Educación, se me ocurrió, con los cartones de las cajas de mercancía hacer unos avisos relacionados con el comportamiento de los clientes en el local del mercado.
“De su cultura depende la atención”, “Su cultura vale más que su dinero”, “Si viene a fiar, carrera mar”, etc., eran frases que había visto en las pocas veces que había subido a un bus urbano. Las trasladé desde mi mente y con lapicero a esos pedazos de cartón y los colgué en la malla que servía de división entre la oficina y el área de clientes. Una tarde de sábado que pasó don Ernesto Sanmiguel por la tienda, le manifestó a mi mamá “su hijo será publicista”. No estaba equivocado, pues esa ha sido mi profesión durante casi treinta años y me ha permitido vivir y criar a mis tres hijos. No tengo dinero pero si muchas satisfacciones espirituales, que si bien no dan “caché”, si permiten al hombre vivir con la satisfacción del deber cumplido y haciendo lo qué le gusta. En tanto tiempo se han hecho tantas cosas y pintado tantas letras que el corazón se siente bien.
En esos diciembres se hacía no solo el pesebre de la casa sino uno para la cooperativa. Con unas imágenes grandes de plástico del TALLER ITALIANO y un montón de ovejas, además del tradicional chamizo forrado en algodón que servía como árbol de navidad, se montaba en la ventana que daba contra el sector de las carnes, con vista hacia la oficina. Allí se rezaba la Novena de Aguinaldos, la que creo he oído, rezado y disfrutado durante toda mi vida. Participaban en el rezo y en los cánticos de los villancicos, los obreros directos de la hacienda, sus familias y los vecinos más cercanos. Después de las oraciones tradicionales escuchábamos cuentos, historias y chistes de aquellos campesinos que siempre, con una inocencia especial, saben vivir esos momentos llenos de alegría. Eran ratos también para aprovechar y ganar las apuestas de los aguinaldos, que generalmente se pagaban ahí mismo, pues lo ganado por todos eran viandas y refrescos que allí se vendían.
Con la venta de vinos y galletas y de mucha pólvora, esos fines de año eran en medio de mi niñez campesina, mucho mejores que los de ahora. Con Mamín -el apodo que le habían puesto mis primas a mi viejo- nos entusiasmaba, comprar él y disfrutar yo, la quema de cartones enteros de martinicas entre los tarros metálicos de las galletas, los cuales tapados y llenos de pólvora, saltaban de tumbo en tumbo para delicia de nuestros ojos.
Llegaba ya el año 66 en el que hice mi segundo elemental, oficialmente matriculado y sentado en un pupitre particular que me había comprado mi papá. Solo lo use unos días, pues me gustaba más estar sentado al lado de Lilia, a quien ya describí, o de Lucila Nova, una morenita consentida de mi mamá y de quien hay una foto en el álbum familiar. Siempre me ha gustado ser amable y gentil con las mujeres y ahí tenía una oportunidad, ayudándoles casi siempre en cosas de dibujo, además de disfrutar de sus sonrisas, de sus miradas y de sus palabras cariñosas y tiernas.
Para la primera lección, una de Geografía, que tenia que ver con la orientación, le pedí, le rogué, le supliqué a mi mama profesora, me la tomara en privado. Y que así hiciera con todas las lecciones. Me daba pánico hablar en público y más si era de memoria. No fue posible, y en medio de un terrible y enorme oso, me gané el primer cinco, porque no solo recité muy bien la lección sino que me aficioné desde ese momento al estudio de una materia que me ha permitido imaginarme y conocer muchas partes del mundo sin viajar.
Así comencé mi etapa estudiantil que terminaría a finales de los setenta, en un segundo semestre de Administración de Empresas, hecho sin ganas y con la tristeza de haber dejado de lado la Ingeniería de Vías y Transportes, carrera que siempre fue una ilusión para mi y que me prohibí yo mismo al adquirir responsabilidades de hogar, muy tempraneras.
“De su cultura depende la atención”, “Su cultura vale más que su dinero”, “Si viene a fiar, carrera mar”, etc., eran frases que había visto en las pocas veces que había subido a un bus urbano. Las trasladé desde mi mente y con lapicero a esos pedazos de cartón y los colgué en la malla que servía de división entre la oficina y el área de clientes. Una tarde de sábado que pasó don Ernesto Sanmiguel por la tienda, le manifestó a mi mamá “su hijo será publicista”. No estaba equivocado, pues esa ha sido mi profesión durante casi treinta años y me ha permitido vivir y criar a mis tres hijos. No tengo dinero pero si muchas satisfacciones espirituales, que si bien no dan “caché”, si permiten al hombre vivir con la satisfacción del deber cumplido y haciendo lo qué le gusta. En tanto tiempo se han hecho tantas cosas y pintado tantas letras que el corazón se siente bien.
En esos diciembres se hacía no solo el pesebre de la casa sino uno para la cooperativa. Con unas imágenes grandes de plástico del TALLER ITALIANO y un montón de ovejas, además del tradicional chamizo forrado en algodón que servía como árbol de navidad, se montaba en la ventana que daba contra el sector de las carnes, con vista hacia la oficina. Allí se rezaba la Novena de Aguinaldos, la que creo he oído, rezado y disfrutado durante toda mi vida. Participaban en el rezo y en los cánticos de los villancicos, los obreros directos de la hacienda, sus familias y los vecinos más cercanos. Después de las oraciones tradicionales escuchábamos cuentos, historias y chistes de aquellos campesinos que siempre, con una inocencia especial, saben vivir esos momentos llenos de alegría. Eran ratos también para aprovechar y ganar las apuestas de los aguinaldos, que generalmente se pagaban ahí mismo, pues lo ganado por todos eran viandas y refrescos que allí se vendían.
Con la venta de vinos y galletas y de mucha pólvora, esos fines de año eran en medio de mi niñez campesina, mucho mejores que los de ahora. Con Mamín -el apodo que le habían puesto mis primas a mi viejo- nos entusiasmaba, comprar él y disfrutar yo, la quema de cartones enteros de martinicas entre los tarros metálicos de las galletas, los cuales tapados y llenos de pólvora, saltaban de tumbo en tumbo para delicia de nuestros ojos.
Llegaba ya el año 66 en el que hice mi segundo elemental, oficialmente matriculado y sentado en un pupitre particular que me había comprado mi papá. Solo lo use unos días, pues me gustaba más estar sentado al lado de Lilia, a quien ya describí, o de Lucila Nova, una morenita consentida de mi mamá y de quien hay una foto en el álbum familiar. Siempre me ha gustado ser amable y gentil con las mujeres y ahí tenía una oportunidad, ayudándoles casi siempre en cosas de dibujo, además de disfrutar de sus sonrisas, de sus miradas y de sus palabras cariñosas y tiernas.
Para la primera lección, una de Geografía, que tenia que ver con la orientación, le pedí, le rogué, le supliqué a mi mama profesora, me la tomara en privado. Y que así hiciera con todas las lecciones. Me daba pánico hablar en público y más si era de memoria. No fue posible, y en medio de un terrible y enorme oso, me gané el primer cinco, porque no solo recité muy bien la lección sino que me aficioné desde ese momento al estudio de una materia que me ha permitido imaginarme y conocer muchas partes del mundo sin viajar.
Así comencé mi etapa estudiantil que terminaría a finales de los setenta, en un segundo semestre de Administración de Empresas, hecho sin ganas y con la tristeza de haber dejado de lado la Ingeniería de Vías y Transportes, carrera que siempre fue una ilusión para mi y que me prohibí yo mismo al adquirir responsabilidades de hogar, muy tempraneras.
domingo, 6 de noviembre de 2011
CRONICAS DE CAMINOS Y CARRTERAS.
Por aquellos dias, casi terminando el año escolar de 1972 y con un segundo bachillerato en buenas condiciones, se presentó un asueto en las actividades del colegio y ni corto ni perezoso programé una ida a Misiguay para compartir con mi viejo que aún tenía a Honduras, esa finca "cafeteroganadera" que le quitaba muchas horas de su tiempo laboral.
El transporte a la vereda era muy irregular entonces.
Lusitania prestaba el servicio diario desde Bucaramanga, pero lo hacía con unas chivas muy pequeñas. La Iguana y La Guanábana, recordadas por muchos, que tenían como "pilotos" a Ricardo Amorocho y a Olinto Mantilla; montadas sobre chasis de camioneta tipo 100, Chevrolet 53 las dos , tenían un horario muy tempranero para mi disponibilidad de tiempo y espacio.
La otra ruta era prestada por El Lechero, un camióncito de estacas, International tipo 300 modelo 71, manejado por Nicasio Peña, amigo de mi papá y especializado en desbarajustar carros como por tarea. De hecho, este carro blanco, con solo un año de uso, ya mostraba las "habilidades" de su chofer.
En la cabina eran más los detalles ausentes que los originales del concesionario. Las manecillas de las puertas, las ventanillas abatibles o cortavientos, muchos de los "relojes" de control, las viseras del techo, los tapetes y la elegancia del sillín, hacía rato brillaban por su ausencia.
Lo único bueno, funcionando perfectamente entre tanta debacle, era un "pasacintas" con lucesitas, bien equipado con casettes de "rancheras ventiadas" que sonaban a todo dar en los recorridos mañaneros, recogiendo en cada aparte de caminos a las fincas, la leche recién ordeñada, para llevarla a la ciudad; o de regreso en las tardes hacia la vereda.
Esa, la tarde de ese jueves contacté a Nicasio para que pasara por la casa y me enrumbé hacia esa tierra que me había visto crecer durante seis años, donde tuve una emisora, aprendí a jugar futbol, hice mi primaria y disfruté de "las primeras mieles del amor".
Calculé que llegaríamos a las cuatro de la tarde más o menos al caserío y destinaría otra media hora para recorrer a pie los dos kilometros de carrtera hasta la quebrada Cedrillera, por la via hacia Los Alpes y Tequendama, fincas que fueron de Gilberto Rueda García, otro de los Tres Mosqueteros de la región; y subir luego por entre el cafetal de La Cabaña, desde la quebrada asustadora en tardes y en invierno.
Su abundante vegetación que formaba túneles naturales la hacía oscura y era muy fácil recordar historias de "berrionas" y otras vainas, referidas por el viejo en esas noches de tertulias campesinas.
Pero no contaba con que El Lechero tenía que ir hasta un punto de la carretera a Cuesta Rica para recoger una vaca y su cría, que algún vecino veredal había comprado por allá.
Así que el periplo se alargó. El casette de Antonio Aguilar, lleno de canciones alusivas a caballos de todos los colores, dio dos vueltas completas.
Estacionados a la orilla de la carretera, esperamos por bastante tiempo los nuevos pasajeros. Algún inconveniente pastoril retrasó un par de horas la llegada, así que los últimos minutos de la tarde empezaron a tornar en sombra el paisaje que había dibujado el sol desde la mañana.
Mientras esperábamos mirando el paisaje agreste y ventisquero, el conductor, una señora que iba para la finca de los Gelves y yo; alcanzaron a pasar por el escenario "pasacíntico" Cuco Sánchez cantando al ritmo de la guitarra de Antonio Birbiesca, algunas carrileras de un montón de hermanas, -las Padilla, las Calle- , con las Alondras, las Gaviotas y otros duetos femeninos.
José Alfredo Jiménez nos contó y nos cantó con su voz aguardientosa la historia de "una piedra en el camino" que le enseñó que su destino era "rodar y rodar". Antonio Aguilar de nuevo, pero no cantándole a los "jácaros" sino a las Noches Tenebrosas que me hacía pensar en la próxima subida por la Cedrillera, seguramente bien entrada la noche.... "cuando las once y media en un reloj tal vez serían"...... y la vaca, nada que llegaba.
Al fin llegó y logramos embarcarla, para arrancar de regreso a Pto. Arturo y emprender los nueve kilomentros de cuestas y trocha hasta el caserío de Misiguay. Entonces, ya se habían ido los arreboles que se forman cada tarde en el cielo sobtre el Rio Magdalena y que uno ve ahí, "cerquitica". Un montón de estrellas -incluído el bueyero guía- ya estaba titilando, saltando juiciosas bajo el firmamento.
Las subídas de Matecacao, San Agustín y El Cristal las recorrimos escuchando a Julio Jaramillo, que decía entre lamentos "no me toquen ese vals porque me mata", a Olimpo Cárdenas lleno de Temeridad y a Lupe y Polo que ya habían conseguido Dos pasajes para irse a otras tierras con su prieta querida.
En la Cristalina, la tienda descansadora de la cuesta, nos tomamos una cerveza para mitigar el calor que no era comun en esas tierras y a esas horas. Dejé disimuladamente los residuos líquidos de mis riñones contra un matarratón que sostenía las cuerdas espinosas de una cerca de potrero, recordé que "por el camino del sitio mío, un carrtero alegre cantó" a la Luz Marina que vivía más abajo de la tienda. Volvimos al camión y recorrimos la travesía de El Coco, La Guamaleña y La Cabros en media hora.
Llegamos hasta la gruta de la Virgen del Pocillo, la misma que habían encontrado en un pozo de la quebrada cercana y en un barranco desembarcamos los pasajeros mamíferos, frente a la casa de Federico González, un personaje típico de allí.
Fue ahí cuando apareció don Alonso Rodríguez, linterna en mano y ofreciéndome -noble y buen amigo como siempre- la hospitalidad de su casa, para que no arriesgara un susto con las "mechudas que aparecen en la curva de la escuela vieja, la escuela de doña Inés", me dijo.
Volví entonces a entrar en esa casa de zaguán y patio interior donde los caracuchos, los zagalejos y alguna dalia le daban color a la estancia. Ya había estado allí otra gente de ingrata recordación para la vereda, gracias a una trampa que querían hacerle a ese ser bonachón y servicial que siempre tenía un consejo para todos, en palabras que mezclaban el respeto y una sonrisa que parecía estar "mamándole gallo" al aconsejado.
Ya recuperada su tierra y su casa, seguía allí para continuar siendo faro y guía de la región en un acuerdo tácito que había hecho con mi papá y con Gilberto Rueda, pero que este abandonó porque le tocó irse a colaborar en las obras del más allá, una madrugada de lunes en que rodó con su campero Willis y un amigo, desde la carretera hasta el lecho de la Quebrada la Pajuila, abajo de la tienda de Los Colorados.
Leonor, esposa de don Alonso, hija de Rosario Nieto, la partera de la vereda; me preparó en minutos un caldo de papa con arepa de pelao con lo que calmé la angustia estomacal y la de tener que subir solo por esos caminos llenos de mitos, espantos y sustos imaginados en un santiamén.
Conversando de mucho y de todo, don Alonso ya me estaba contando la historia de "la primera palada de tierra que moví para comenzar la construcción de la carretera en Pto. Arturo"..... cuando llegó mi papá. El instinto de padre, de sangre, lo hizo pensar que yo andaba por allí, aventurando en una noche de estrellas y corrió a brindarme protección. Compartimos un tinto más con su amigo y mi amigo, nos despedimos y caminando "conversadito" nos fuimos para Honduras.
Ya se me había quitado el miedo.
Es que iba hombro a hombro con el ser que más admiré siempre, entre otras cosas, por valiente. Y así, nadie tiene porque sentir miedo.
Por aquellos dias, casi terminando el año escolar de 1972 y con un segundo bachillerato en buenas condiciones, se presentó un asueto en las actividades del colegio y ni corto ni perezoso programé una ida a Misiguay para compartir con mi viejo que aún tenía a Honduras, esa finca "cafeteroganadera" que le quitaba muchas horas de su tiempo laboral.
El transporte a la vereda era muy irregular entonces.
Lusitania prestaba el servicio diario desde Bucaramanga, pero lo hacía con unas chivas muy pequeñas. La Iguana y La Guanábana, recordadas por muchos, que tenían como "pilotos" a Ricardo Amorocho y a Olinto Mantilla; montadas sobre chasis de camioneta tipo 100, Chevrolet 53 las dos , tenían un horario muy tempranero para mi disponibilidad de tiempo y espacio.
La otra ruta era prestada por El Lechero, un camióncito de estacas, International tipo 300 modelo 71, manejado por Nicasio Peña, amigo de mi papá y especializado en desbarajustar carros como por tarea. De hecho, este carro blanco, con solo un año de uso, ya mostraba las "habilidades" de su chofer.
En la cabina eran más los detalles ausentes que los originales del concesionario. Las manecillas de las puertas, las ventanillas abatibles o cortavientos, muchos de los "relojes" de control, las viseras del techo, los tapetes y la elegancia del sillín, hacía rato brillaban por su ausencia.
Lo único bueno, funcionando perfectamente entre tanta debacle, era un "pasacintas" con lucesitas, bien equipado con casettes de "rancheras ventiadas" que sonaban a todo dar en los recorridos mañaneros, recogiendo en cada aparte de caminos a las fincas, la leche recién ordeñada, para llevarla a la ciudad; o de regreso en las tardes hacia la vereda.
Esa, la tarde de ese jueves contacté a Nicasio para que pasara por la casa y me enrumbé hacia esa tierra que me había visto crecer durante seis años, donde tuve una emisora, aprendí a jugar futbol, hice mi primaria y disfruté de "las primeras mieles del amor".
Calculé que llegaríamos a las cuatro de la tarde más o menos al caserío y destinaría otra media hora para recorrer a pie los dos kilometros de carrtera hasta la quebrada Cedrillera, por la via hacia Los Alpes y Tequendama, fincas que fueron de Gilberto Rueda García, otro de los Tres Mosqueteros de la región; y subir luego por entre el cafetal de La Cabaña, desde la quebrada asustadora en tardes y en invierno.
Su abundante vegetación que formaba túneles naturales la hacía oscura y era muy fácil recordar historias de "berrionas" y otras vainas, referidas por el viejo en esas noches de tertulias campesinas.
Pero no contaba con que El Lechero tenía que ir hasta un punto de la carretera a Cuesta Rica para recoger una vaca y su cría, que algún vecino veredal había comprado por allá.
Así que el periplo se alargó. El casette de Antonio Aguilar, lleno de canciones alusivas a caballos de todos los colores, dio dos vueltas completas.
Estacionados a la orilla de la carretera, esperamos por bastante tiempo los nuevos pasajeros. Algún inconveniente pastoril retrasó un par de horas la llegada, así que los últimos minutos de la tarde empezaron a tornar en sombra el paisaje que había dibujado el sol desde la mañana.
Mientras esperábamos mirando el paisaje agreste y ventisquero, el conductor, una señora que iba para la finca de los Gelves y yo; alcanzaron a pasar por el escenario "pasacíntico" Cuco Sánchez cantando al ritmo de la guitarra de Antonio Birbiesca, algunas carrileras de un montón de hermanas, -las Padilla, las Calle- , con las Alondras, las Gaviotas y otros duetos femeninos.
José Alfredo Jiménez nos contó y nos cantó con su voz aguardientosa la historia de "una piedra en el camino" que le enseñó que su destino era "rodar y rodar". Antonio Aguilar de nuevo, pero no cantándole a los "jácaros" sino a las Noches Tenebrosas que me hacía pensar en la próxima subida por la Cedrillera, seguramente bien entrada la noche.... "cuando las once y media en un reloj tal vez serían"...... y la vaca, nada que llegaba.
Al fin llegó y logramos embarcarla, para arrancar de regreso a Pto. Arturo y emprender los nueve kilomentros de cuestas y trocha hasta el caserío de Misiguay. Entonces, ya se habían ido los arreboles que se forman cada tarde en el cielo sobtre el Rio Magdalena y que uno ve ahí, "cerquitica". Un montón de estrellas -incluído el bueyero guía- ya estaba titilando, saltando juiciosas bajo el firmamento.
Las subídas de Matecacao, San Agustín y El Cristal las recorrimos escuchando a Julio Jaramillo, que decía entre lamentos "no me toquen ese vals porque me mata", a Olimpo Cárdenas lleno de Temeridad y a Lupe y Polo que ya habían conseguido Dos pasajes para irse a otras tierras con su prieta querida.
En la Cristalina, la tienda descansadora de la cuesta, nos tomamos una cerveza para mitigar el calor que no era comun en esas tierras y a esas horas. Dejé disimuladamente los residuos líquidos de mis riñones contra un matarratón que sostenía las cuerdas espinosas de una cerca de potrero, recordé que "por el camino del sitio mío, un carrtero alegre cantó" a la Luz Marina que vivía más abajo de la tienda. Volvimos al camión y recorrimos la travesía de El Coco, La Guamaleña y La Cabros en media hora.
Llegamos hasta la gruta de la Virgen del Pocillo, la misma que habían encontrado en un pozo de la quebrada cercana y en un barranco desembarcamos los pasajeros mamíferos, frente a la casa de Federico González, un personaje típico de allí.
Fue ahí cuando apareció don Alonso Rodríguez, linterna en mano y ofreciéndome -noble y buen amigo como siempre- la hospitalidad de su casa, para que no arriesgara un susto con las "mechudas que aparecen en la curva de la escuela vieja, la escuela de doña Inés", me dijo.
Volví entonces a entrar en esa casa de zaguán y patio interior donde los caracuchos, los zagalejos y alguna dalia le daban color a la estancia. Ya había estado allí otra gente de ingrata recordación para la vereda, gracias a una trampa que querían hacerle a ese ser bonachón y servicial que siempre tenía un consejo para todos, en palabras que mezclaban el respeto y una sonrisa que parecía estar "mamándole gallo" al aconsejado.
Ya recuperada su tierra y su casa, seguía allí para continuar siendo faro y guía de la región en un acuerdo tácito que había hecho con mi papá y con Gilberto Rueda, pero que este abandonó porque le tocó irse a colaborar en las obras del más allá, una madrugada de lunes en que rodó con su campero Willis y un amigo, desde la carretera hasta el lecho de la Quebrada la Pajuila, abajo de la tienda de Los Colorados.
Leonor, esposa de don Alonso, hija de Rosario Nieto, la partera de la vereda; me preparó en minutos un caldo de papa con arepa de pelao con lo que calmé la angustia estomacal y la de tener que subir solo por esos caminos llenos de mitos, espantos y sustos imaginados en un santiamén.
Conversando de mucho y de todo, don Alonso ya me estaba contando la historia de "la primera palada de tierra que moví para comenzar la construcción de la carretera en Pto. Arturo"..... cuando llegó mi papá. El instinto de padre, de sangre, lo hizo pensar que yo andaba por allí, aventurando en una noche de estrellas y corrió a brindarme protección. Compartimos un tinto más con su amigo y mi amigo, nos despedimos y caminando "conversadito" nos fuimos para Honduras.
Ya se me había quitado el miedo.
Es que iba hombro a hombro con el ser que más admiré siempre, entre otras cosas, por valiente. Y así, nadie tiene porque sentir miedo.
viernes, 14 de octubre de 2011
LAS TROVAS DEL ALGO....
"El algo de la familia
por fin nos vino a tocar,
en esta tarde tranquila,
nos vamos a organizar
bienvenidos al repique
un saludo bien sincero
de parte de Chucho y Vicky
sigánse, pues, bien ligero..!
Desde temprano aqui están,
Jorge, Rosalba y don Hugo
dispuestos a festejar
pero no con fresco y jugo,
uno comiéndose todo,
ellos con algo en la mente
seguro no hay que rogarles
pa´que beban aguardiente.
El "flaco" Nodier entonces
va a pedir un adelanto,
una prueba solamente
comer no le gusta tanto,
Lina con la Carolina
apenas se hacen ojos,
porque el papá no escatima
saboreando los antojos.
William vino con Blanquita
llegaron haciendo bulla
se vinieron sin la hija
que viene con quien la arrulla,
hay un integrante nuevo
y es un noviazgo reciente
Jocelyne está feliz
a todas horas sonriente.
Wilmar vino con la Mona
Miguel Angel y Manuela
y con la hija adoptiva
Nicole, "juiciosa" en la escuela..
de genio hoy está muy bien
hasta le brillan los ojos,
no me le hablen a la Mona
sino de un equipo rojo.
Los Montoya Jaramillo
llegaron con sus tres hijos
Nelson y Olga Lucía
ellos estaban bien fijos
cual es más conversador
que se les oiga la voz,
pa´que rompan "ipsofacto"
el silencio tan atroz.
El algo está bien sencillo
pero tiene condimentos,
un tarrao de cariño
y mucho de sentimiento
ojála que bien les guste
lo hicimos con mucho empeño,
es producto de labranzas
de nuestro suelo antioqueño.
Ahora que venga otro
verso, con mucha emoción
que "la morada es pequeña,
pero grande el corazón"
Un saludo que se vuele
al aire y con mucho afán
pa´que llegue con afecto
a los que ahora no están.
Le mandamos un abrazo
"rompecostillas" a Orlando
que bueno que aqui estuviera
con Elizabeth gozando
hoy unimos la familia
a través del Facebook (léase como suena en español)
y cantándoles los versos
que espero suenen muy ok. (léase uk)
Saludamos desde aquí
a Jenny y a sus amores,
a Yaneth en "los extranjas"
a Brian y Amalia Flores,
a Gildardo con Emilce
y a Kelly en los Emiratos
a Yudy Alejandra, y van
muchos saludos del gato.
Empecemos esta vaina
porque nos llega el domingo
"antioqueñita" la Vicky
y Chucho que es un "re-pingo"
les damos la bienvenida
disfrutemos este día
y empecemos con los juegos
pa´que reine la alegría.
Cantarlas con esta pista: http://www.youtube.com/watch?v=nfb2WaaJ5FQ
por fin nos vino a tocar,
en esta tarde tranquila,
nos vamos a organizar
bienvenidos al repique
un saludo bien sincero
de parte de Chucho y Vicky
sigánse, pues, bien ligero..!
Desde temprano aqui están,
Jorge, Rosalba y don Hugo
dispuestos a festejar
pero no con fresco y jugo,
uno comiéndose todo,
ellos con algo en la mente
seguro no hay que rogarles
pa´que beban aguardiente.
El "flaco" Nodier entonces
va a pedir un adelanto,
una prueba solamente
comer no le gusta tanto,
Lina con la Carolina
apenas se hacen ojos,
porque el papá no escatima
saboreando los antojos.
William vino con Blanquita
llegaron haciendo bulla
se vinieron sin la hija
que viene con quien la arrulla,
hay un integrante nuevo
y es un noviazgo reciente
Jocelyne está feliz
a todas horas sonriente.
Wilmar vino con la Mona
Miguel Angel y Manuela
y con la hija adoptiva
Nicole, "juiciosa" en la escuela..
de genio hoy está muy bien
hasta le brillan los ojos,
no me le hablen a la Mona
sino de un equipo rojo.
Los Montoya Jaramillo
llegaron con sus tres hijos
Nelson y Olga Lucía
ellos estaban bien fijos
cual es más conversador
que se les oiga la voz,
pa´que rompan "ipsofacto"
el silencio tan atroz.
El algo está bien sencillo
pero tiene condimentos,
un tarrao de cariño
y mucho de sentimiento
ojála que bien les guste
lo hicimos con mucho empeño,
es producto de labranzas
de nuestro suelo antioqueño.
Ahora que venga otro
verso, con mucha emoción
que "la morada es pequeña,
pero grande el corazón"
Un saludo que se vuele
al aire y con mucho afán
pa´que llegue con afecto
a los que ahora no están.
Le mandamos un abrazo
"rompecostillas" a Orlando
que bueno que aqui estuviera
con Elizabeth gozando
hoy unimos la familia
a través del Facebook (léase como suena en español)
y cantándoles los versos
que espero suenen muy ok. (léase uk)
Saludamos desde aquí
a Jenny y a sus amores,
a Yaneth en "los extranjas"
a Brian y Amalia Flores,
a Gildardo con Emilce
y a Kelly en los Emiratos
a Yudy Alejandra, y van
muchos saludos del gato.
Empecemos esta vaina
porque nos llega el domingo
"antioqueñita" la Vicky
y Chucho que es un "re-pingo"
les damos la bienvenida
disfrutemos este día
y empecemos con los juegos
pa´que reine la alegría.
Cantarlas con esta pista: http://www.youtube.com/watch?v=nfb2WaaJ5FQ
DE ALGOS y otras vainas...!
Por usanza de tierras antioqueñas, es una tradición el ALGO. Una comida intermedia, ligera, a manera de disculpa para reunirse a conversar y que se sirve al caer la tarde. Es pariente cercano de las ONCES santandereanas.
La familia materna de mi esposa, es decir los hijos y descendientes de doña Rosa Emilia Fonnegra, hace unos años tenían organizado el reunirse cada mes para este propósito. Eso era "cuando estábamos allá y la familia estaba completa" dijo en estos días Orlando, uno de los hijos que está por fuera de Colombia.
Ahora en el 2011 se ha revivido esta costumbre. Cada més, en el último sábado o en el que se pudo, nos fuimos integrando con asistencia a las distintas casas de cada familia. Así lo hicimos desde Febrero, hasta ayer, que nos tocó el remate en nuestro apartamento, aunque por una carambola del destino, al estar desocupado desde el viernes el primer piso y con anuencia de mis suegros, lo celebramos en una locación más amplia.
Pero quisimos hacer una terminación diferente. Y creo que lo logramos. Aunque un poco más tarde de la hora citada, por algunos inconvenientes de trabajo en los invitados, arrancamos -o iniciamos, como la moda de los periodistas- con unas trovas "dobletiadas" que aunque no improvisadas, si salidas de mi imaginación. En unas se narran "características" de cada familia, otras para saludar a los ausentes y otrás más para reafirmar la invitación.
Este estilo musical, muy de esta tierra y con cierto humor y "picante" es de buen recibo por parte de la gente. Así que se gozó bastante con ellas.
La idea de "cantarlas" al ritmo de una pista que hay en Youtube la tuvimos que descartar porque la continuidad se perdía en medio de la algarabía, los aplausos y las risas al terminar cada una de ellas. Así que "a palo seco" continuamos con la trovada. La primera y la última las hicimos a dos voces con mi esposa y en las otras fuimos alternando, pretendiendo con esto evitar que nos bautizaran como el dueto LOS INDEPENDIENTES, por aquello de cantar cada uno por su lado.
Luego pasamos a los juegos de integración, donde cada familia, incluidos los niños, participaban recordando objetos de una lámina, haciendo mímica para adivinar canciones, recordando listados de objetos específicos (nombres de flores, pueblos de Antioquia, palábras esdrújulas).... y buscando canciones en la mente según una palabra dada.
CONCENTRESE PARA QUE NO SE LE OLVIDE, DÍGALO CANTANDO, ADIVINE LA ACCIÓN, PALABRAS BOMBA.... fueron juegos que se convirtieron en una buena manera de integrar hijos y padres en torno a un objetivo, se recordaron cositas de nuestra historia, geografía, español, que a veces desde los tiempos de la escuela se echan al olvido. Y lo mejor, nos permitió distensionarnos al máximo de los compromisos laborales de la semana.Sumados los puntajes de cada núcleo familiar les entregamos los premios a Adriana y a Wilmar. Un paquetico con productos cosméticos para la familia y otro, un modelo de MINIminiatruras de los que día a día hacemos con nuestras manos.
El centro principal del algo, el plato en si, consistió en un pastelón de plátano maduro al horno, acompañado de unas yuquitas fritas, bien crocantes. El mejor comentario para la obra culinaria que nos puso a madrugar un par de días y donde hasta discusiones tuvimos haciéndolo, fue el dejar los platos totamente limpios, los estómagos satisfechos y una tranquilidad de esas que uso siempre. La del "deber cumplido".
Al calorcito del guarito antioqueño, que no puede faltar, de la alegría contagiosa de una época ya muy olorosa a buñuelos y a villancicos, disfrutamos mucho. Creo que lo mismo pueden decir todos los asitentes a esta reunión e incluso, quienes están lejos, proque también los integramos en los mensajes del Facebook y en las trovas.Lo hemos hecho con todo el gusto y s itocara repetir, no lo duden.... como digo en la trova, tomando una frase de Pedro Camacho, el "escribidor" de radionovelas en LA TIA JULIA Y EL ESCRIBIDOR, de Mario Vargas Llosa; "LA MORADA ES PEQUEÑA, PERO EL CORAZÓN ES GRANDE". Bienvenidos, cuando quieran..!
Y creo que no está lejos.... ya viene la fiesta de disfraces...!
La familia materna de mi esposa, es decir los hijos y descendientes de doña Rosa Emilia Fonnegra, hace unos años tenían organizado el reunirse cada mes para este propósito. Eso era "cuando estábamos allá y la familia estaba completa" dijo en estos días Orlando, uno de los hijos que está por fuera de Colombia.
Ahora en el 2011 se ha revivido esta costumbre. Cada més, en el último sábado o en el que se pudo, nos fuimos integrando con asistencia a las distintas casas de cada familia. Así lo hicimos desde Febrero, hasta ayer, que nos tocó el remate en nuestro apartamento, aunque por una carambola del destino, al estar desocupado desde el viernes el primer piso y con anuencia de mis suegros, lo celebramos en una locación más amplia.
Pero quisimos hacer una terminación diferente. Y creo que lo logramos. Aunque un poco más tarde de la hora citada, por algunos inconvenientes de trabajo en los invitados, arrancamos -o iniciamos, como la moda de los periodistas- con unas trovas "dobletiadas" que aunque no improvisadas, si salidas de mi imaginación. En unas se narran "características" de cada familia, otras para saludar a los ausentes y otrás más para reafirmar la invitación.
Este estilo musical, muy de esta tierra y con cierto humor y "picante" es de buen recibo por parte de la gente. Así que se gozó bastante con ellas.
La idea de "cantarlas" al ritmo de una pista que hay en Youtube la tuvimos que descartar porque la continuidad se perdía en medio de la algarabía, los aplausos y las risas al terminar cada una de ellas. Así que "a palo seco" continuamos con la trovada. La primera y la última las hicimos a dos voces con mi esposa y en las otras fuimos alternando, pretendiendo con esto evitar que nos bautizaran como el dueto LOS INDEPENDIENTES, por aquello de cantar cada uno por su lado.
Luego pasamos a los juegos de integración, donde cada familia, incluidos los niños, participaban recordando objetos de una lámina, haciendo mímica para adivinar canciones, recordando listados de objetos específicos (nombres de flores, pueblos de Antioquia, palábras esdrújulas).... y buscando canciones en la mente según una palabra dada.
CONCENTRESE PARA QUE NO SE LE OLVIDE, DÍGALO CANTANDO, ADIVINE LA ACCIÓN, PALABRAS BOMBA.... fueron juegos que se convirtieron en una buena manera de integrar hijos y padres en torno a un objetivo, se recordaron cositas de nuestra historia, geografía, español, que a veces desde los tiempos de la escuela se echan al olvido. Y lo mejor, nos permitió distensionarnos al máximo de los compromisos laborales de la semana.Sumados los puntajes de cada núcleo familiar les entregamos los premios a Adriana
El centro principal del algo, el plato en si, consistió en un pastelón de plátano maduro al horno, acompañado de unas yuquitas fritas, bien crocantes. El mejor comentario para la obra culinaria que nos puso a madrugar un par de días y donde hasta discusiones tuvimos haciéndolo, fue el dejar los platos totamente limpios, los estómagos satisfechos y una tranquilidad de esas que uso siempre. La del "deber cumplido".
Al calorcito del guarito antioqueño, que no puede faltar, de la alegría contagiosa de una época ya muy olorosa a buñuelos y a villancicos, disfrutamos mucho. Creo que lo mismo pueden decir todos los asitentes a esta reunión e incluso, quienes están lejos, proque también los integramos en los mensajes del Facebook y en las trovas.Lo hemos hecho con todo el gusto y s itocara repetir, no lo duden.... como digo en la trova, tomando una frase de Pedro Camacho, el "escribidor" de radionovelas en LA TIA JULIA Y EL ESCRIBIDOR, de Mario Vargas Llosa; "LA MORADA ES PEQUEÑA, PERO EL CORAZÓN ES GRANDE". Bienvenidos, cuando quieran..!
Y creo que no está lejos.... ya viene la fiesta de disfraces...!
sábado, 3 de septiembre de 2011
PORQUE NO CREO MAS.... en politiqueros.
Cuando empecé a ver a mi papá en sus gustos políticos, me animé a seguirlo. Eran los años del Frente Nacional y no había tanta rapiña por los escaños del congreso. En tiempos de transición, todo estaba arreglado.
Mi viejo era liberal y así me enseñó a serlo. Pero de los de antes. Los de ahora, hacen dar vergüenza ajena. Seguía mi padre las banderas rojas, votaba con pasión, defendía ideales, argumentaba con razón.
Sufrió sustos por ser liberal en esos días que los periódicos llamaban "de la violencia". En El Diviso, por la carretera de Rionegro a Santa Cruz de la Colina, sintió el cañón de un fusil chulavita, rozándole la piel del estómago. Que lo salvó? La suerte. Y mi mamá decía que sus oraciones.
En Agosto de 1977 recibí mi cédula de ciudadano colombiano. Pensé con alegría en el momento en que depositaría mi primer voto. Lamentablemente fue por el que -talvez no le entendimos- gobernó con los más funestos y los más rapaces. Ya había estado gritando vivas a López Michelsen en el 74, por aquella calle 36 de Bucaramanga, que desde el Parque García Rovira hasta el Santander, se volvía zona de votación en esos domingos "democráticos". Pero allá era menor de edad y solo pude hacer bulla.
Después, cuando se lanzó la candidatura del Dr. Luis Carlos Galán, creí en sus ideas, en sus postulados y en su valentía y adherí al Nuevo Liberalismo.
Sin pensar en el "que voy a pedir, que me van a dar" trabajé toda la campaña. Sacaba grandes ratos de las noches para ir a reuniones diarias, pegar afiches, pintar murales e incluso ser parte del cuerpo de seguridad del candidato en una visita a la ciudad. Hacíamos una cadena de casi treinta personas, entrelazando los brazos, rodeando a Galán, mientras el caminaba saludando a su gente. Pudimos ser el cartoncito con círculos y números de algun enemigo. Pero era mi convicción.
En las elecciones parlamentarias vi una de las grandes traiciones. Un politiquero tradicional del departamento, narizón por más señas y quien luego sería Contralor de la república, logró su puesto de senador con los votos de los galanistas y ese mismo lunes, amaneció siendo lopista. Y sin vergüenza. Bueno, sinvergüenza ya era.
Luego, en las presidenciales, se perdió el poder y vino don "Pascual" -Cual Paz..?- Betancur a "pendejiar" en la silla presidencial.
Por mi trabajo en el Nuevo Liberalismo me ofrecieron dos becas para estudiantes de secundaria, que tranpasé a un par de parientes, de quienes jamás recibí un gracias. No importa... esa no ha sido mi razón de ser. Se da y si se recibe, bien. Si no, igual. De desagradecidos está empedrado el mundo.
Cuando mi papá agonizaba, en el 84, entré a la casa del Parque Bolivar a contarles de su enfermedad. Recibí una andanada de insultos por parte de un "señor" Camacho, que luego sería Gobernador y más tarde presidiario -ahí senti un fresquito-, culpándome del cambio de unas papeletas -votos de entonces- a favor de la Confederación, solo por ser rionegrano. Insultó y además, confundió. Ese nunca ha sido mi estilo.
Me alejé de esas actividades. Siempre he votado, porque es un derecho y un deber, pero lo hago en BLANCO.
Solo cuando apareció la candidatura del Dr. Uribe, volví a votar por un nombre. Y por un hombre. Y no me pesa. Siempre me sentiré orgulloso de ser parte de más de la mitad de los colombianos que hemos confiado en él. Los áulicos del socialismo se tragarán a su debido tiempo esas palabras que vomitan aprendidas de memoria.
Con JUDAS Manuel Santos, me equivoqué. Como nos equivocamos todos los que votamos por unas ideas, metidas en un disfraz de valiente, cuando en el fondo no es más que un mequetrefe que se le acomoda a la brisa de la conveniencia. Lo reconozco, me equivoqué.
Y ayer, como lo escribí en mi muro de FB:
"Asistí a una reunión de politiqueros en Bello. Aún no se porque lo hice. Tal vez por amistad con un familiar de mi esposa. Pero que borbollón de mentiras, de cháchara barata, del mismo discurso de siempre. Nunca me había sentido tan fuera de lugar. Definitivamente no sirvo para escuchar esos promeseros de m...da..! Son un cáncer para esta Colombia hermosa. Y si, estoy p..to..!"
Hoy, con más calma, creo que puedo jurarme no volver a caer en esas ridículas reuniones, donde la mayoría de gente asiste por un trago, una cerveza o un pedazo de chorizo. Dejo constancia. Es imperdonable gastar el tiempo oyendo esa cantidad de sandeces, mentiras y estupìdeces. Lo que más indigna es ver que los candidatos con una sonrisita mañosa y sarcástica, van mirando a la concurrencia, mientras se dicen para si: "Estos ya cayeron..." Cuando llegan, van hasta el rincón más oculto, a saludar de mano y abrazo a los asistentes, creyendo que todos nos vamos a quedar sin lavarnos las manos por un mes.
Ayer, tal vez otros cayeron, porque conmigo es otro cantar.
Si un candidato dice: "Bello ya no será un municipio, será una ciudad..." pues apague y vámonos. Son clasificaciones distintas. Una cosa es la administrativa, que va desde los corregimientos, municipios, departamentos, distritos ....(Sociales de segundo primaria) y otra lo es por características físicas: caserío, pueblo, ciudad.... Y si los que dirigen, no saben distinguir, que podemos esperar. Según ellos, Medellín no es un municipio..? O Bucaramanga..? O Cali..?
No se puede confundir en medio de la idiotez.
Alguien, ante mi asombro y reclamo por tanta inconsistencia en las ideas de los futuros dirigentes, me dijo: "Y entonces, Ud que hace aqui, contradiciendo todo...?"
En un instante recapacité y salí raudo de ese salón al cual nunca debí entrar.
Mi viejo era liberal y así me enseñó a serlo. Pero de los de antes. Los de ahora, hacen dar vergüenza ajena. Seguía mi padre las banderas rojas, votaba con pasión, defendía ideales, argumentaba con razón.
Sufrió sustos por ser liberal en esos días que los periódicos llamaban "de la violencia". En El Diviso, por la carretera de Rionegro a Santa Cruz de la Colina, sintió el cañón de un fusil chulavita, rozándole la piel del estómago. Que lo salvó? La suerte. Y mi mamá decía que sus oraciones.
En Agosto de 1977 recibí mi cédula de ciudadano colombiano. Pensé con alegría en el momento en que depositaría mi primer voto. Lamentablemente fue por el que -talvez no le entendimos- gobernó con los más funestos y los más rapaces. Ya había estado gritando vivas a López Michelsen en el 74, por aquella calle 36 de Bucaramanga, que desde el Parque García Rovira hasta el Santander, se volvía zona de votación en esos domingos "democráticos". Pero allá era menor de edad y solo pude hacer bulla.
Después, cuando se lanzó la candidatura del Dr. Luis Carlos Galán, creí en sus ideas, en sus postulados y en su valentía y adherí al Nuevo Liberalismo.
Sin pensar en el "que voy a pedir, que me van a dar" trabajé toda la campaña. Sacaba grandes ratos de las noches para ir a reuniones diarias, pegar afiches, pintar murales e incluso ser parte del cuerpo de seguridad del candidato en una visita a la ciudad. Hacíamos una cadena de casi treinta personas, entrelazando los brazos, rodeando a Galán, mientras el caminaba saludando a su gente. Pudimos ser el cartoncito con círculos y números de algun enemigo. Pero era mi convicción.
En las elecciones parlamentarias vi una de las grandes traiciones. Un politiquero tradicional del departamento, narizón por más señas y quien luego sería Contralor de la república, logró su puesto de senador con los votos de los galanistas y ese mismo lunes, amaneció siendo lopista. Y sin vergüenza. Bueno, sinvergüenza ya era.
Luego, en las presidenciales, se perdió el poder y vino don "Pascual" -Cual Paz..?- Betancur a "pendejiar" en la silla presidencial.
Por mi trabajo en el Nuevo Liberalismo me ofrecieron dos becas para estudiantes de secundaria, que tranpasé a un par de parientes, de quienes jamás recibí un gracias. No importa... esa no ha sido mi razón de ser. Se da y si se recibe, bien. Si no, igual. De desagradecidos está empedrado el mundo.
Cuando mi papá agonizaba, en el 84, entré a la casa del Parque Bolivar a contarles de su enfermedad. Recibí una andanada de insultos por parte de un "señor" Camacho, que luego sería Gobernador y más tarde presidiario -ahí senti un fresquito-, culpándome del cambio de unas papeletas -votos de entonces- a favor de la Confederación, solo por ser rionegrano. Insultó y además, confundió. Ese nunca ha sido mi estilo.
Me alejé de esas actividades. Siempre he votado, porque es un derecho y un deber, pero lo hago en BLANCO.
Solo cuando apareció la candidatura del Dr. Uribe, volví a votar por un nombre. Y por un hombre. Y no me pesa. Siempre me sentiré orgulloso de ser parte de más de la mitad de los colombianos que hemos confiado en él. Los áulicos del socialismo se tragarán a su debido tiempo esas palabras que vomitan aprendidas de memoria.
Con JUDAS Manuel Santos, me equivoqué. Como nos equivocamos todos los que votamos por unas ideas, metidas en un disfraz de valiente, cuando en el fondo no es más que un mequetrefe que se le acomoda a la brisa de la conveniencia. Lo reconozco, me equivoqué.
Y ayer, como lo escribí en mi muro de FB:
"Asistí a una reunión de politiqueros en Bello. Aún no se porque lo hice. Tal vez por amistad con un familiar de mi esposa. Pero que borbollón de mentiras, de cháchara barata, del mismo discurso de siempre. Nunca me había sentido tan fuera de lugar. Definitivamente no sirvo para escuchar esos promeseros de m...da..! Son un cáncer para esta Colombia hermosa. Y si, estoy p..to..!"
Hoy, con más calma, creo que puedo jurarme no volver a caer en esas ridículas reuniones, donde la mayoría de gente asiste por un trago, una cerveza o un pedazo de chorizo. Dejo constancia. Es imperdonable gastar el tiempo oyendo esa cantidad de sandeces, mentiras y estupìdeces. Lo que más indigna es ver que los candidatos con una sonrisita mañosa y sarcástica, van mirando a la concurrencia, mientras se dicen para si: "Estos ya cayeron..." Cuando llegan, van hasta el rincón más oculto, a saludar de mano y abrazo a los asistentes, creyendo que todos nos vamos a quedar sin lavarnos las manos por un mes.
Ayer, tal vez otros cayeron, porque conmigo es otro cantar.
Si un candidato dice: "Bello ya no será un municipio, será una ciudad..." pues apague y vámonos. Son clasificaciones distintas. Una cosa es la administrativa, que va desde los corregimientos, municipios, departamentos, distritos ....(Sociales de segundo primaria) y otra lo es por características físicas: caserío, pueblo, ciudad.... Y si los que dirigen, no saben distinguir, que podemos esperar. Según ellos, Medellín no es un municipio..? O Bucaramanga..? O Cali..?
No se puede confundir en medio de la idiotez.
Alguien, ante mi asombro y reclamo por tanta inconsistencia en las ideas de los futuros dirigentes, me dijo: "Y entonces, Ud que hace aqui, contradiciendo todo...?"
En un instante recapacité y salí raudo de ese salón al cual nunca debí entrar.
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